LA SOCIEDAD DE LOS 5 PASOS Y LAS RECETAS MÁGICAS

“El pueblo es aquella parte del Estado que no sabe lo que quiere” Friedrich Hegel

 

M. tiene 47 años en la consulta dice “ Tiendo a la tristeza, al desanimo y aislamiento.  Estoy tomando tratamiento y ni aún así me siento bien”. “Con algunas actividades soy poco  constante o hago las cosas sintiendo mucho esfuerzo. Me cuesta centrarme y ser perseverante. Por este motivo apenas hago actividades que me gustan y trabajo muy poco. No tendré jubilación y no tengo una familia que me haga de sostén. Ya no puedo comer nada, todo me sienta mal

 

Existen malestares de la vida cotidiana que a menudo inicialmente no se consultan con nadie hasta que, al mantenerse en el tiempo, pueden terminar por somatizarse  y transformarse en un síntoma físico: intolerancias alimentarias, dolor de estómago, gases, sobrepeso, enfermedades autoinmunes … Entonces llegan como demanda a nuestras consultas.

 

El abordaje de la salud integrativa no estaría completo sin incluir una orientación comunitaria, sin darnos cuenta de cómo la subjetividad individual está atravesada por la construcción colectiva de los consensos sociales sobre lo que es ser una “buena mujer” y ser un “buen hombre”. También necesitamos darnos cuenta del consenso actual sobre lo que es “salud”,  lo que se considera “saludable” y cómo estas construcciones sociales afectan a nuestras emociones, al funcionamiento y por último a la estructura de nuestro cuerpo físico.

 

Seguir los mandatos inconscientes de las lógicas del sistema occidental tiene efectos secundarios adversos para la salud. La sociedad del “no me da la vida”,un cuerpo diez”, “querer es poder” o “hay que ver cómo ha subido la vida” se transforman en un mundo emocional concreto de personas que sienten ansiedad, apatía y fatiga. Se traduce en una sociedad donde el discurso común es “así es la vida”, “hay que joderse” o “ esto es lo que nos toca vivir”. Delegando la responsabilidad de que alguien venga a salvarnos.

 

Para dar respuesta a estas necesidades implícitas surge a su vez todo un entramado que basa las soluciones en los “tratamientos de los 5 pasos y las recetas estándar del deber hacer” deber comer esto o aquello, hacer este o el otro ejercicio, pensar esto o lo otro. Todo ello presentado como aparente libertad individual y responsabilidad propia cuando en realidad son las nuevas opciones que propone el sistema como válidas. Nuevos objetos de consumo. Más y más carga individual, más y más atesorar frustración. 

 

¿Y qué podemos hacer entonces? Lo primero darnos cuenta y desculpabilizarnos. Luego responsabilizarnos de nuestra parte y desde mi experiencia, volver a lo común que nos une para recuperar los espacios y los tiempos cotidianos donde juntarnos a reflexionar juntas, compartir lo que nos pasa, ponerlo en común y elaborar nosotras mismas una receta para nuestra vida singular. Experimentar y observar el resultado. Recuperar la comunidad es de vital importancia; asociaciones de vecinos, de mujeres, de jóvenes, recuperar el tiempo para compartir con los otros es fundamental…Volver a dotar la vida de sentido a través de la construcción colectiva de un mundo donde las necesidades del humano estén por encima de las máquinas. Si el profesional de la salud que te acompaña no incluye en su mirada la perspectiva social y cultural, se quedará cojo y posiblemente te dirija a asumir el todo y no solo la parte que te toca.

 

Salir de la dialéctica del amo y del esclavo de la que hablaba Hegel y elegir como faro la libertad es también el camino más directo a tu mejor salud.

 


 

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