EMODIVERSIDAD: UNA CLAVE PARA LA SALUD

La diversidad emocional podría compararse con la diversidad de especies de un ecosistema natural, cuanta más diversidad exista en un ecosistema más fuerte, rico y resistente será, lo mismo ocurre con las personas, cuanto mayor sea el abanico emocional mayor fortaleza presentarán.

 

 Al unir la investigación psicológica que explora la complejidad emocional y la investigación en las ciencias naturales sobre la medición de la biodiversidad surgen estudios que demuestran los beneficios de la emodiversidad: la variedad y abundancia relativa de las emociones que experimentan los humanos. Dos estudios transversales de más de 37,000 encuestados demuestran que la emodiversidad es un predictor independiente de salud mental y  salud física,  y se relaciona con disminución de la probabilidad de depresión y con menor tasa de visitas al médico.

 

Por tanto cabe suponer que la tradicional categorización de emociones en positivas (alegría,  sorpresa…) y negativas( miedo, tristeza, ira…) no sería adecuada pues parece que lo realmente saludable es ser humano, aceptar el abanico emocional y comprender que las emociones no son buenas o malas sino que son fuente de información y ayudan a movilizarnos en función de ese conocimiento que aportan si sabemos descifrar el idioma en el que nos hablan.

 

La tristeza habla de las pérdidas, del dolor que supone el desprendimiento de lo querido. La  ira de los límites traspasados, de las necesidades no satisfechas.  El miedo de lo percibido como amenaza o peligro y de lo que queremos preservar. La alegría de lo que nos atrae y sienta bien. La sorpresa de lo inesperado, lo categorizado como nuevo y que busca nuestra atención.

 

La emoción busca movernos a la acción. Sin este movimiento coherente, la emoción empieza a dejar de ser útil a su función y por tanto puede convertirse en disfuncional. Bien porque aparece en situaciones fuera de contexto, de forma inoportuna o bien porque esa energía destinada al movimiento y a la acción, se va acumulando al no usarse para su fin. Esto puede alterar la bioquímica primero y la estructura después si se mantiene en el tiempo y terminar por afectar a la salud no solo mental sino también física.

 

Por esto permanece atenta a la newsletter y a mi perfil de Instagram estas próximas semanas porque estoy preparando un taller básico sobre supervivencia emocional para dummies. Si eres principiante o sabes teoría pero te falta práctica en esto de “gestionar” tus emociones:

 

  • Cabrearte menos y con más estilo😉
  • Comunicarte mejor para poner límites y aprender a decir que no.
  • Saber cómo hacer para que te afecten menos los comentarios u opiniones de los demás.
  • Atreverte a dar ese salto que llevas tiempo pensando y poder superar los miedos que te atascan.
  • Animarte a salir de la cueva porque tu vida social está bajo mínimos y necesita un empujón.

 

Esta formación puede ser un buen lugar donde empezar. Esa especie de “manual básico de instrucciones” que nos gustaría tener para saber cómo hacer y  poder llevar mejor la vida cotidiana, sufrir menos y ser un poco más felices porque, de eso debería ir crecer y madurar.

 

¿Te animas a que aprendamos juntas? Contáctame.

 


 

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